Cartel original de la entrada al restaurante Monseigneur en el Vedado habanero, emblemático espacio cultural ligado a Bola de Nieve y a la alta cocina francesa en La Habana.

 

Prefacio

Quizás sea una casualidad, pero la realidad es que, justo frente a uno de los hoteles más icónicos de La Habana —y del país—, el Hotel Nacional de Cuba, exactamente en la esquina de las calles 21 y O, en el Vedado capitalino, se encuentra uno de los restaurantes más emblemáticos de la ciudad: el Monseigneur.


Entrada al Restaurante Monseigneur en La Habana.


Este selecto lugar fue célebre, desde su fundación, por su ambiente sofisticado, su refinada decoración de inspiración francesa, un servicio de primera línea y, sobre todo, por convertirse en escenario habitual de memorables descargas musicales. Por sus salones desfilaron figuras de la talla de Nat King Cole, Rita Montaner, Pedro Vargas, Sarita Montiel y Elena Burke. Sin embargo, el motivo esencial de su consagración fue la presentación nocturna del extraordinario compositor, cantante y pianista cubano Ignacio Jacinto Villa Fernández, universalmente conocido como Bola de Nieve.


Famoso Músico Cubano Bola de Nieve.


Bola de Nieve regaló en el Monseigneur momentos irrepetibles con sus actuaciones, que se mantuvieron hasta poco antes de su fallecimiento en 1971, dejando recuerdos imborrables en todos aquellos que tuvieron el privilegio de escucharlo en vivo.

Para el artista, el Monseigneur no era solo un escenario nocturno, sino un espacio íntimo donde dialogaba con el público, contaba anécdotas picarescas, hacía bromas y saludaba mesa por mesa con exquisita cortesía, derrochando cercanía y encanto.

Tras su fallecimiento, ocurrido el 2 de octubre de 1971 en Ciudad de México mientras se encontraba de gira artística, el restaurante conservó en uno de sus salones principales el piano negro original del músico. En él nacieron y se interpretaron composiciones inolvidables como Si me pudieras querer, No dejes que te olvide y Ay, amor, honrando así la memoria de un talento considerado entre los más grandes músicos del siglo XX.

Historia del Monseigneur

El restaurante Monseigneur fue fundado el 13 de diciembre de 1957 en uno de los sótanos del edificio situado en la intersección de las calles O y 21, en pleno corazón del Vedado habanero. A pesar de su ubicación poco convencional, aquel sótano se transformó rápidamente en un auténtico refugio de lujo: luces tenues, música selecta y un delicado toque dorado invitaban a los comensales a abandonar la rutina y sumergirse en un mundo casi onírico.

En sus inicios, el restaurante perteneció a Efrén de Jesús Pertierra Liñero, aunque el inmueble era propiedad de un acaudalado ciudadano de origen ruso. Muy pronto, el Monseigneur causó sensación en la ciudad y se convirtió en punto de encuentro obligado de la élite nacional e internacional.

Su cercanía al Hotel Nacional de Cuba y al Hotel Capri favoreció la afluencia constante de celebridades que, hospedadas en estos hoteles, buscaban una velada romántica e inolvidable. No es de extrañar que por allí pasara lo más granado de la burguesía cubana de la época y prácticamente toda figura relevante que pisara La Habana.

Se dice que personajes del hampa internacional, como Meyer Lansky y George Raft, visitaron el Monseigneur en más de una ocasión, dejando tras de sí una discreta huella en la historia del lugar.

Inspirado en un restaurante homónimo existente en París durante la década de 1930, el Monseigneur habanero heredó el espíritu bohemio de la vanguardia francesa. Fue uno de los pocos establecimientos del país que ofrecía servicio gastronómico a la francesa, convirtiendo cada comida en un auténtico espectáculo de aromas, colores y destrezas culinarias.

 

 

Tras el triunfo de la Revolución en 1959, el restaurante fue nacionalizado y pasó a administración estatal. Cerró sus puertas en 1964 para ser remozado y reabrió en 1965 bajo el nombre de Monseigneur Chez Bola, iniciando así la etapa de mayor esplendor artístico del local.


Interior del Restaurante Monseigneur.


Bola de Nieve intervino personalmente en la remodelación del restaurante, cuidando cada detalle —desde la acústica hasta la colocación de alfombras— para preservar la elegancia original del espacio. Durante sus actuaciones, el servicio se detenía por completo: el escenario era suyo y sabía cómo dominarlo.

Tras la muerte del músico, el Monseigneur perdió parte de su encanto, aunque mantuvo durante algunos años su prestigio. El pianista Nelson Camacho asumió durante largo tiempo el rol de anfitrión musical y el servicio afrancesado siguió siendo uno de sus principales atractivos.

Con el paso del tiempo, los cambios económicos y el encarecimiento de su oferta alejaron al público habanero. Así, aquel refugio de lujo y bohemia fue quedando relegado al recuerdo de sus años dorados.

Algunos datos de interés del restaurante

El menú del Monseigneur era amplio y refinado, con platos de cocina internacional elaborados a base de carnes, pescados y mariscos. Entre sus especialidades más celebradas figuraban el Filete Mignon y el espectacular Baked Alaska flameado, servido como un verdadero ritual culinario.


Filete Mignon Servido en un Plato.

Baked Alaska Flameado.


La carta de vinos y la cuidada coctelería realzaban la grandeza del lugar. Entre los cócteles destacaba el célebre Chef Bola, creado en honor al inolvidable artista.

Epílogo

El Monseigneur fue mucho más que un restaurante: fue una gruta de pasión en el recorrido nocturno de La Habana. Durante su época de esplendor, visitarlo equivalía a viajar a un París íntimo y sofisticado oculto bajo las calles del Vedado.

Hoy, tristemente, es apenas un nombre evocado con nostalgia. De aquel templo de música, elegancia y alta cocina solo quedan los recuerdos de quienes lo vivieron y la huella imborrable de Bola de Nieve, su alma eterna.




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